Aprender a orar
Orar es más simple de lo que parece: es hablar con Dios. Esta guía arranca por lo esencial (empezar con el Padrenuestro o simplemente dedicarle la oración a Dios) y después profundiza con lo que dice la Biblia, con referencias para que lo verifiques vos mismo.
¿Qué es orar?
Orar es hablar con Dios con sinceridad y humildad, como un hijo habla con su padre. No es una fórmula mágica ni un trámite: es relación. Por eso Jesús enseñó a evitar las "vanas repeticiones", las palabras dichas por costumbre o por parecer más espirituales.
La oración no es un momento reservado a la iglesia: es una actitud de dependencia de Dios. "Orad sin cesar" (1 Tesalonicenses 5:17) no significa repetir palabras todo el día, sino vivir con el corazón vuelto a Dios.
"Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su parlería serán oídos."Mateo 6:7 (RVR1909)
Y cuando no sabemos qué pedir, la Escritura dice que el Espíritu intercede por nosotros con gemidos indecibles (Romanos 8:26-27). Orar no requiere elocuencia: requiere honestidad.
Cómo empezar hoy
No hace falta ser un erudito ni saber de memoria toda la Biblia. Orar es simplemente dirigirte a Dios. Podés empezar con el modelo que Jesús dejó o, directamente, con tus palabras:
"Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre..." Es el modelo que Jesús enseñó: recitalo con calma o usalo de guía.
Mateo 6:9-13 (RVR1909)"Dios, hoy te doy gracias por este día", "Padre, te pido por...", "Señor, ayúdame con...". Con que esté dirigida a él y sea sincera, es oración.
Lo que sentís, lo que te preocupa, lo que agradecés. Como un hijo con su padre: él ya sabe lo que necesitás, pero quiere escucharte.
Mateo 6:8 (RVR1909)El modelo de Jesús
Cuando los discípulos le pidieron a Jesús que les enseñara a orar, él no les dio una técnica: les dio palabras. El Padrenuestro es un esqueleto de oración, no una fórmula obligatoria:
"Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal."Mateo 6:9-13 (RVR1909) Nota: Según la traducción bíblica o la tradición, esta parte puede aparecer como “ofensas”, “pecados” o “deudas”. Las palabras pueden variar, pero conservan el mismo sentido central de la oración: pedir sinceramente el perdón de Dios y disponernos también a perdonar a los demás.
Fijate el orden: comienza reconociendo a Dios como Padre y alabando su nombre; sigue pidiendo que se haga su voluntad (no la nuestra primero); recién después viene el pan de cada día, el perdón (con la condición de perdonar) y la protección. Adoración, entrega, petición, confesión y protección: ese es el modelo.
Un orden sencillo: ACTS
Un esquema simple y bíblico para quien empieza a orar con sus propias palabras:
Alabar a Dios por quién es, no por lo que pedimos. Entrad por sus puertas con alabanza.
Salmo 100Reconocer el pecado con humildad, sin excusas. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar.
1 Juan 1:9Agradecer antes de pedir. Dad gracias en todo.
1 Tesalonicenses 5:18Pedir por uno y por los demás, con peticiones concretas y corazón tranquilo.
Filipenses 4:6-7Perseverancia y confianza
Jesús enseñó a orar sin desanimarse. La viuda que insistió ante el juez injusto es la parábola de la perseverancia: si un juez injusto termina haciendo justicia por la insistencia, cuánto más Dios, que es bueno, escucha a sus hijos.
Orar con perseverancia no es molestar a Dios: es confiar en él. Pero orar tampoco es exigir. La Biblia dice que pedimos según su voluntad:
"Y esta es la confianza que tenemos en él, que si demandáremos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye."1 Juan 5:14 (RVR1909)
La respuesta de Dios puede ser sí, no o espera; y siempre su respuesta es mejor de lo que pedimos. La oración no obliga a Dios: lo honra, y transforma al que ora.
Oraciones en la Biblia para estudiar
La Biblia está llena de oraciones reales, con dolor, culpa, miedo y esperanza. Algunas para empezar:
- Salmo 51 — la confesión más profunda de la Escritura: "Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio".
- Lucas 23:34 — el perdón en el momento más injusto de la historia: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen".
- Hechos 4:24-31 — una comunidad que ora con valentía y es llenada de poder para seguir.
- Mateo 26:39 — la rendición de Jesús: "no se haga mi voluntad, sino la tuya".
Lo que la oración NO es
Para orar bien, también hay que saber qué no es la oración:
- No es un conjuro: ninguna fórmula, repetición ni palabra "clave" tiene poder por sí misma. Eso es sugestión, no fe.
- No es auto-sugestión: no es repetirse frases hasta convencerse. La oración se dirige a Dios, no a la propia mente.
- No es una máquina expendedora: no garantiza salud, dinero, pareja ni resultados automáticos. Prometer eso es manipular con la fe.
- No es teatro: ni gritos fingidos, ni estados emocionales inducidos, ni "declaraciones" para impresionar a otros. Dios ve en lo secreto.
Lenguas, dones y orden en la congregación
Hay organizaciones que presionan a la gente para hablar en lenguas en cualquier momento y lugar, y que usan la experiencia emocional como prueba de espiritualidad. La Biblia dice otra cosa. Pablo dedica tres capítulos (1 Corintios 12-14) a ordenar los dones:
"Si habla alguno en lengua extraña, sea esto por dos, o a lo más tres, y por turno; y uno interprete. Y si no hay intérprete, calle en la congregación, y hable a sí mismo y a Dios."1 Corintios 14:27-28 (RVR1909)
- No todos hablan en lenguas: "¿Tienen todos dones de sanidad? ¿Hablan todos lenguas? ¿Interpretan todos?" (1 Corintios 12:30). La respuesta es no. Las lenguas no son señal obligatoria de tener el Espíritu ni de ser más espiritual.
- En la congregación, las lenguas necesitan intérprete (1 Corintios 14:27-28). Si no hay quién traduzca, se calla: no es un espectáculo ni una prueba de fe. Quien no entiende lo que se dice no es edificado.
- El que habla en lenguas se edifica a sí mismo; el que profetiza edifica a la iglesia (1 Corintios 14:4-5). Pablo prefiere cinco palabras con entendimiento que diez mil en lengua (14:19).
- Dios no es Dios de confusión, sino de paz (1 Corintios 14:33), y todo debe hacerse decentemente y con orden (14:40). Donde hay desorden, manipulación o presión, algo no viene de Dios.
- El amor vale más que todos los dones: sin amor, las lenguas humanas y angélicas no sirven de nada (1 Corintios 13:1-3). Y no a todo espíritu hay que creerle: "probad los espíritus si son de Dios" (1 Juan 4:1).
- No se debe prohibir hablar en lenguas (1 Corintios 14:39), pero tampoco se debe imponer, imitar ni fingir. Nadie tiene derecho a presionarte, a cobrarte por "unción" ni a vender el don de Dios (Hechos 8:18-20).
"Entonces Simón, viendo que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero, diciendo: Dadme también a mí esta potestad... Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se gana con dinero."Hechos 8:18-20 (RVR1909)
Si una organización, pastor o líder te presiona con dinero, culpa o miedo, o te hace sentir que tu fe es insuficiente: eso no es la Biblia. La Escritura dice "examinadlo todo; retened lo bueno" (1 Tesalonicenses 5:21). Tu fe no se mide por experiencias inducidas: se mide por el fruto (Gálatas 5:22-23) y por la Palabra.
¿Querés practicar?
Empezá con tus propias palabras: gracias, perdón, ayuda, y lo que haya en tu corazón. Si querés, conversalo con BibleReply, que te acompaña con la Biblia.